domingo 4 de septiembre de 2011

De Mudanza, otra vez

Ya no cuento las mudanzas, porque me faltan dedos en las manos y los pies. Cajas, limpieza, maletas, caos... a nadie le gustan. Suponen un cambio abrupto en la rutina, y marcan siempre un antes y un después. Cierran etapas y abren ciclos.



Siempre me sorprende la gente que confiesa haber hecho sólo un par de ellas en su vida, de casa de los padres a la propia y como mucho, de esa última a una más grande.

Para mi las mudanzas tienen mucho de espiritual, no por eso menos engorrosas, pero son la excusa perfecta para hacer limpieza. Deshacernos de todo aquello que hemos atesorado y de lo que en realidad podíamos prescindir.

Todo se intensifica si la mudanza es a otro país, sin saber cuánto tiempo vas, ni tener casa propia allí. Tras pensarlo mucho te das cuenta de que lo único que necesitas son unas camisetas, bragas y a lo sumo un montón de cables.

Para alguien que siempre ha tenido todo tan planificado, una mudanza así es como un salto al vacío.
Da miedo, pero parece bastante divertido como para no hacerlo.

2 comentarios:

Marta dijo...

Me hace falta hacer una mudanza para tirar todas las cosas que tengo y que no necesito!

Despistada dijo...

Anda ya! con la casa tan chula que tienes! :D